miércoles, 20 de febrero de 2019



SANCHO Y PANZA


Dos amigos conversaban en una cálida noche:


-Oye, Sancho.


-Dime, Panza.


-A veces… ¿a veces no has sentido como que haces y piensas y dices cosas que en realidad no provienen de ti?


-No te entiendo. ¿De qué me estás hablando, Panza?


-De eso, Sancho, de que estás quieto y de repente llega un pensamiento a tu cabeza, cualquier cosa, y entonces sientes el impulso de hacer algo relacionado con dicho pensamiento, haces ese algo pero luego te sientes arrepentido por haberlo hecho.


-Ajá, sí, como por ejemplo ahora que quiero dejar de oír tus tonterías y me he visto impulsado a decírtelo: ¡quiero dejar de oír tus tonterías! Pero oh, perdóname, no debí gritarte, Panza… ¿Algo así?


-¡Te hablo en serio, Sancho! Siento como que un montón de emociones llegan a mí, de repente, y actúo de una u otra manera de acuerdo a esas emociones. Por ejemplo unas veces soy jocoso, cuento chistes y quiero hacer reír; otras, en cambio, me siento muy triste sin razón aparente y me echo a llorar, aún sin entender qué me pasa y porqué me siento así; y, luego de llorar y caer dormido, despierto apático completamente, no deseo nada, ni siquiera levantarme de mi cama y la muerte se torna tentadora; pero, poco después, de nuevo, ¡es todo lo contrario! ¡Me siento tan feliz que ya no solo cuento chistes sino que siento mucha energía y quiero conquistar a una damisela recitándole un poema frente a su balcón, quiero luchar contra dragones, quiero ser admirado, quiero ser un rey, quiero tener muchas aventuras y vivir feliz para siempre! Es como un aluvión de emociones que me hace ser una u otra cosa, un aluvión que ya me hace ignorar quién soy realmente, que cubre mi verdadero yo bajo todas estas capas de personalidades activadas sin más.


-Vaya que estás chiflado, Panza… Creo que es mejor que vayas a descansar, a dormir un poco.


-Sí, tal vez tienes razón, Sancho… Estoy cansado… Cansado de sentir este vacío… Y mientras exista este vacío dentro mí, creo que siempre seré muchas cosas y al final no recordaré ni quién soy realmente… Olvidado de mí seré manipulable, un veleta al viento, un ser triste… No podré ser yo mismo de nuevo… En fin. Que duermas, Sancho.


-Que duermas, Panza. Y mañana, cuando despiertes, espero que ya te sientas mejor.


-Gracias. Lo mismo espero… Despertar y sentirme mejor –le dijo el calcetín con botones como ojos y tiritas de lana como pelo a su amigo Sancho y se marchó al cajón de juguetes, su habitación.


Dragón Azul




No hay comentarios:

Publicar un comentario